domingo, 1 de agosto de 2010

El experto Naturalista (Ficción)

Quien vive de miedos? pregunté en voz alta a mi reflejo empañado en mi micro baño.
Un culero cualquiera, respondió desde afuera Alex el mexicano "hincha pelotas".
Si, un culero cualquiera, un delicaducho situacional. En resumen un cagon de mierda.

Mis miedos se han ido evaporando lentamente. Pero con cada situación que me saca de mi burbuja de bienestar y razón la sensación de miedo empieza a causar estragos y la evaporación de miedo se siente ligera; un nuevo miedo abre la puerta.
Siempre retumba con fuerza la voz de mi novio de toda la vida cuando me decía que todo miedo es irracional, pero quien es humanamente posible de meterle razón a bajar en una moto de señorita por una montaña embarrada de barro. Era como deslizarse por una montaña de vaselina adoselada con lindas rocas de mantequilla a punto de derretirse y unas rocas verdaderas esperandonos para un magnifico cierre si algo salia mal.
Mis miedos dominaban la atmósfera. mi corazón tamborilean a 1000 por hora y quien le mete razón al miedo. Y ahora que teníamos planes de lanzarnos de un paracaídas, mis tripas alentaban mis temores; lanzaban porras para que se fortalecieran y se hicieran cada vez más certeros y corrosivos.

Alex cuenta que dejo de sentir miedo el día en que aprobó micro y perdió el primer nivel de Inglés.
La historia empezó cuando se encontró al vecino fornicando a la novia de su otro vecino.
Era un frenesí intenso, me volví el voyeur del edificio y ya hasta conspiraba para que mi horario se cruzara con sus momentos de goce - Dijo
Llegué al punto de cuestionarlos. hubo días en que no aparecieron, donde no sentí sus respiraciones acopladas y sus suspiros atravesar las ventanas y meterse y habitar por instantes cuasi eternos en mi sala. Lamentaba quedarme escuchando clases en la universidad porque mi mente viajaba a la habitación justo en frente de mi casa. Sabia que el la función había comenzado y yo el único vivo espectador no estaba presente.
Empecé a sentirme punto importante de aquella actuación. La empece a sentir especialmente diseñada para mi. Como el salon teatral privado del señor Burns.
Reí cómplice; me gustó ese capitulo donde Burns conocía a su hijo y nos mostraba su gusto tiránico por funciones teatrales muy sosas. Me gusto el teatro personal en su deshabitada mansión.

Alex, menciona que la chica a veces lo miraba y que sus ojos se clavaban muy específicamente en su ojo izquierdo. No tenia nada de malo, pero la chica lo miraba directamente al ojo izquierdo. sus dos ojos se posaban directamente en él y sentía un punzaso sobre el ombligo. Era exquisita la sensación.
El tipo, por su parte siempre aparecía de espaldas y ya le conocia los lunares que adornaban esa enorme cantidad de piel. Eran 3, me dijo. Dos grandes y uno mas chico.

Un día cualquiera tocaron a la puerta de Alex. Por esa época estaba de parciales, estaba tan metido en estudiar micro economía, introducción a la administración y sus clases insoportables de Inglés que ya no miraba por la ventana.
No habían pasado mas de tres días sin acercarse a su nirvana visual y ya sentía una sensación de incomodidad inclemente, salvaje, insoportable, solamente saciada con un duchazo frío y una bebida helada.
su apartamento estaba muy lleno de gente. Sus compañeros lo tomaron de sitio ideal para los cónclaves educativos sobre que "machete" usar y de que manera disponer al elegido que tratara de distraer al profe para pasarse exámenes y compartir papelitos. La ventana estaba cerrada, la cortina servia de manto protector a su placentera nueva ocupación.

Alguien tocó. Alex abrió la puerta.
Eran la chica que le miraba al ojo izquierdo y el dueño de la espalda con 3 lunares. El tenia barba, era de media edad, ni gordo ni delgado. Un tipo bastante común.

Queremos que pases los exámenes pronto. Desde hace días no nos ves. Espetó el tipo.
Empezó a sentir mucha saliva en la boca, casi se va para atrás pero no quiso mostrarse perturbado en frente de su patota.

La pareja retrocedió. Alex cerro la puerta y solo suspiro.

Necesito solo un dia mas. Solo necesito aprobar 1 examen mas.
la pareja asintió. No musitaron palabra alguna pero se sintieron cerrando un pacto mas grande que cualquier pacto arrendatario jamas firmado en ese edificio.

Al día siguiente Alex cumplió su cita. La chica continuo apuntando a su ojo izquierdo, el siguió mirando los 3 lunares.

Cerro la cortina y sintió miedo. Era un miedo loco, tonto y hasta ofensivo para la mente de cualquier persona.

Y cual era tu miedo? le pregunté.

Sentí temor que encontraran un apartamento mejor. Sentí temor de algún día no poder toparme con ellos otra vez.

Pero confirme que mi miedo al igual que el tuyo estaba basado en cuestiones tontamente infundadas por pensamientos pesimistas; confirme con el dueño de los 3 lunares jamas se mudaría del sitio. Lo comprobé a través de su contrato de compra del apartamento.

Sentí paz y ese día me libere de ese miedo. Fui feliz.

Por mi parte no me lance de ningún paracaídas. Aun me siento una desdichada delicaducha situacional de miedos por deportes extremos.

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domingo, 1 de agosto de 2010

El experto Naturalista (Ficción)

Quien vive de miedos? pregunté en voz alta a mi reflejo empañado en mi micro baño.
Un culero cualquiera, respondió desde afuera Alex el mexicano "hincha pelotas".
Si, un culero cualquiera, un delicaducho situacional. En resumen un cagon de mierda.

Mis miedos se han ido evaporando lentamente. Pero con cada situación que me saca de mi burbuja de bienestar y razón la sensación de miedo empieza a causar estragos y la evaporación de miedo se siente ligera; un nuevo miedo abre la puerta.
Siempre retumba con fuerza la voz de mi novio de toda la vida cuando me decía que todo miedo es irracional, pero quien es humanamente posible de meterle razón a bajar en una moto de señorita por una montaña embarrada de barro. Era como deslizarse por una montaña de vaselina adoselada con lindas rocas de mantequilla a punto de derretirse y unas rocas verdaderas esperandonos para un magnifico cierre si algo salia mal.
Mis miedos dominaban la atmósfera. mi corazón tamborilean a 1000 por hora y quien le mete razón al miedo. Y ahora que teníamos planes de lanzarnos de un paracaídas, mis tripas alentaban mis temores; lanzaban porras para que se fortalecieran y se hicieran cada vez más certeros y corrosivos.

Alex cuenta que dejo de sentir miedo el día en que aprobó micro y perdió el primer nivel de Inglés.
La historia empezó cuando se encontró al vecino fornicando a la novia de su otro vecino.
Era un frenesí intenso, me volví el voyeur del edificio y ya hasta conspiraba para que mi horario se cruzara con sus momentos de goce - Dijo
Llegué al punto de cuestionarlos. hubo días en que no aparecieron, donde no sentí sus respiraciones acopladas y sus suspiros atravesar las ventanas y meterse y habitar por instantes cuasi eternos en mi sala. Lamentaba quedarme escuchando clases en la universidad porque mi mente viajaba a la habitación justo en frente de mi casa. Sabia que el la función había comenzado y yo el único vivo espectador no estaba presente.
Empecé a sentirme punto importante de aquella actuación. La empece a sentir especialmente diseñada para mi. Como el salon teatral privado del señor Burns.
Reí cómplice; me gustó ese capitulo donde Burns conocía a su hijo y nos mostraba su gusto tiránico por funciones teatrales muy sosas. Me gusto el teatro personal en su deshabitada mansión.

Alex, menciona que la chica a veces lo miraba y que sus ojos se clavaban muy específicamente en su ojo izquierdo. No tenia nada de malo, pero la chica lo miraba directamente al ojo izquierdo. sus dos ojos se posaban directamente en él y sentía un punzaso sobre el ombligo. Era exquisita la sensación.
El tipo, por su parte siempre aparecía de espaldas y ya le conocia los lunares que adornaban esa enorme cantidad de piel. Eran 3, me dijo. Dos grandes y uno mas chico.

Un día cualquiera tocaron a la puerta de Alex. Por esa época estaba de parciales, estaba tan metido en estudiar micro economía, introducción a la administración y sus clases insoportables de Inglés que ya no miraba por la ventana.
No habían pasado mas de tres días sin acercarse a su nirvana visual y ya sentía una sensación de incomodidad inclemente, salvaje, insoportable, solamente saciada con un duchazo frío y una bebida helada.
su apartamento estaba muy lleno de gente. Sus compañeros lo tomaron de sitio ideal para los cónclaves educativos sobre que "machete" usar y de que manera disponer al elegido que tratara de distraer al profe para pasarse exámenes y compartir papelitos. La ventana estaba cerrada, la cortina servia de manto protector a su placentera nueva ocupación.

Alguien tocó. Alex abrió la puerta.
Eran la chica que le miraba al ojo izquierdo y el dueño de la espalda con 3 lunares. El tenia barba, era de media edad, ni gordo ni delgado. Un tipo bastante común.

Queremos que pases los exámenes pronto. Desde hace días no nos ves. Espetó el tipo.
Empezó a sentir mucha saliva en la boca, casi se va para atrás pero no quiso mostrarse perturbado en frente de su patota.

La pareja retrocedió. Alex cerro la puerta y solo suspiro.

Necesito solo un dia mas. Solo necesito aprobar 1 examen mas.
la pareja asintió. No musitaron palabra alguna pero se sintieron cerrando un pacto mas grande que cualquier pacto arrendatario jamas firmado en ese edificio.

Al día siguiente Alex cumplió su cita. La chica continuo apuntando a su ojo izquierdo, el siguió mirando los 3 lunares.

Cerro la cortina y sintió miedo. Era un miedo loco, tonto y hasta ofensivo para la mente de cualquier persona.

Y cual era tu miedo? le pregunté.

Sentí temor que encontraran un apartamento mejor. Sentí temor de algún día no poder toparme con ellos otra vez.

Pero confirme que mi miedo al igual que el tuyo estaba basado en cuestiones tontamente infundadas por pensamientos pesimistas; confirme con el dueño de los 3 lunares jamas se mudaría del sitio. Lo comprobé a través de su contrato de compra del apartamento.

Sentí paz y ese día me libere de ese miedo. Fui feliz.

Por mi parte no me lance de ningún paracaídas. Aun me siento una desdichada delicaducha situacional de miedos por deportes extremos.

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